Hasta que me decido a hacer las cosas, pasa tanto tiempo, que tengo ganado por méritos incuestionables el título de "reina de la pereza". Llevo mucho tiempo queriendo cambiar este sitio y ponerlo acorde con mi vida, pero no es tiempo lo que me sobra, precisamente.
Concebí este blog como sitio de desahogo, cuando quedarme embarazada resultó ser más difícil de lo que me suponía. Tres años, tres, de camino empedrado hasta el ansiado positivo y una vez que lo tuve, me olvidé de todo y de todos, fue como si lo pasado hubiese sido un mal sueño, nada más.
Ahora, convertida en madre desde hace nueve meses, me siento una mujer completamente distinta. Sigo siendo la que lloraba sus penas y se sentía la más desdichada del mundo por no tener mi ansiado embarazo, pero en la actualidad, me tomo las cosas con más clama, o eso creo (ya contaré alguna visitilla al pediatra, jejeje). Bueno, he de matizar, no soy la misma mujer, ahora ya no soy Esther a secas, ahora soy Esther la mamá de Alberto. Sí, "la mamá de Alberto" se ha convertido en la más efectiva tarjeta de presentación ante cualquiera; que llamas a la guardería por algún tema, te presentas como "la mamá de Alberto", en el grupo de lactancia en el que participamos, soy "la mamá de Alberto", ante las otras mamás de niños soy "la mamá de Alberto"...y siendo "la mamá de Alberto" soy inmensamente feliz, porque ser mamá no es sólo una coletilla, ni una expresión familiar y cariñosa para dirigirse a mi, ser mamá ha sacado lo mejor de mí, me ha removido por dentro, me ha recolocado las ideas, me ha reordenado los sentimientos; en definitiva me ha transformado en una mujer que no sabe ni cómo ni porqué, ha extendido hasta el infinito su capacidad de amar. En eso se convierte una mamá, en una máquina de dar amor.
Una mamá involucrada como tú, que te has volcado chiquilla, vamos, que estás criando a tu Alberto, con la misma entrega que la Sáez de Santamaría esa. Madraza, que eres una madraza.
ResponderEliminarAh, y otra cosa, menudo blogs, esto es un tratado completo de pura filosofía. ¡Qué bárbara! y yo presumiendo de blogs. Anda, anda, un fuerte abrazo para los tres, que me dais mucha envidia