
Cuando todo parece que se torna hacia un color grisáceo tirando a negro, algo te devuelve la esperanza. Y es que no aprendemos.
Tanto lamento, tanta lágrima, tanto desconsuelo por algo que no llega, por algo que se ve casi imposible, para días más tarde recibir un poco de aire fresco que te seca las lágrimas y te devuelve la sonrisa.
Ya sabemos que es lo que pasa. Ya tenemos algunas respuestas. Y lo más importante, sabemos que tiene solución y que con suerte, una pequeña intervención quirúrgica nos dará pie a poder tener a nuestro hijo de manera natural. Utilizaremos la teconología justa, no necesitaremos un cateter o una placa de Petri, ni ICSI...y que mal reacciona la mente ante lo desconocido !! Todo lo que se te viene encima, lo mal que encajas las cosas, lo tremendista que te vuelves, lo indefensa que te sientes; todo ello es motivado por por el desconocimiento.
Claro, a toro pasado, es muy fácil pensar que si tenías que haber pasado por esto o aquello, no te hubiese quedado más remedio que aceptarlo, tal y como hacen miles de parejas que lo tienen mucho más negro que nosotros; pero la etapa de asimilación es dura.
La familia crece, los primos van teniendo hijos, todo se sucede rápidamente, ves como a tu alrededor es dicho y hecho, como la gente no se encuentra con problemas, lo "normal" lo abarca todo; y sin embargo tu situación es tan distinta...Llegas a pensar que te lo mereces, que algo habrás hecho que el destino te la tenía guardada...le das vuelta a la cabeza y te sientes culpable, quizás la seguridad con la que siempre has ido por la vida te pasa factura; "¡¡ nada es seguro, chica !!"te suelta el destino a bocajarro; "pensabas que lo tenías todo calculado, eh ? Pues aquí tienes una dosis de realidad: te has equivocado, todo no te va a salir como planeaste !!! Compra o roba paciencia, porque la vas a necesitar, chica de los planes redondos"...
Y una vez que me digo esto a mi misma, me doy cuenta de que si yo me siento así y me culpo de esta manera estoy actuando de una forma injusta y tremendamente egoista, porque si yo, que no tengo nada que impida la procreación, me ando con estas, mi marido que es el que tiene "el problema" debe estar cerca del abismo y, por mi parte, actuando así, sólo consigo que se sienta peor. Mis obsesiones, mis retrasos, mis lágrimas ante un test negativo, mis afirmaciones sobre lo injusta que es la vida...y él diciéndome que sólo me quiere a mi, a la que se comía el mundo y se lo ponía por "montera", a la experta en saltar "vallas", en levantarse si caía...
Ahora me centro en volver a lo de antes, en poner en pie el fuste de mi entereza, en volver a verlo todo como antes...Necesito afrontar esto, necesito afrontarlo junto a él, necesito encontrar el término medio, necesito dar paso a la esperanza...me necesito a mi misma otra vez.


