miércoles, 25 de marzo de 2009

ILUSIONES


Cuando todo parece que se torna hacia un color grisáceo tirando a negro, algo te devuelve la esperanza. Y es que no aprendemos.

Tanto lamento, tanta lágrima, tanto desconsuelo por algo que no llega, por algo que se ve casi imposible, para días más tarde recibir un poco de aire fresco que te seca las lágrimas y te devuelve la sonrisa.


Ya sabemos que es lo que pasa. Ya tenemos algunas respuestas. Y lo más importante, sabemos que tiene solución y que con suerte, una pequeña intervención quirúrgica nos dará pie a poder tener a nuestro hijo de manera natural. Utilizaremos la teconología justa, no necesitaremos un cateter o una placa de Petri, ni ICSI...y que mal reacciona la mente ante lo desconocido !! Todo lo que se te viene encima, lo mal que encajas las cosas, lo tremendista que te vuelves, lo indefensa que te sientes; todo ello es motivado por por el desconocimiento.


Claro, a toro pasado, es muy fácil pensar que si tenías que haber pasado por esto o aquello, no te hubiese quedado más remedio que aceptarlo, tal y como hacen miles de parejas que lo tienen mucho más negro que nosotros; pero la etapa de asimilación es dura.


La familia crece, los primos van teniendo hijos, todo se sucede rápidamente, ves como a tu alrededor es dicho y hecho, como la gente no se encuentra con problemas, lo "normal" lo abarca todo; y sin embargo tu situación es tan distinta...Llegas a pensar que te lo mereces, que algo habrás hecho que el destino te la tenía guardada...le das vuelta a la cabeza y te sientes culpable, quizás la seguridad con la que siempre has ido por la vida te pasa factura; "¡¡ nada es seguro, chica !!"te suelta el destino a bocajarro; "pensabas que lo tenías todo calculado, eh ? Pues aquí tienes una dosis de realidad: te has equivocado, todo no te va a salir como planeaste !!! Compra o roba paciencia, porque la vas a necesitar, chica de los planes redondos"...


Y una vez que me digo esto a mi misma, me doy cuenta de que si yo me siento así y me culpo de esta manera estoy actuando de una forma injusta y tremendamente egoista, porque si yo, que no tengo nada que impida la procreación, me ando con estas, mi marido que es el que tiene "el problema" debe estar cerca del abismo y, por mi parte, actuando así, sólo consigo que se sienta peor. Mis obsesiones, mis retrasos, mis lágrimas ante un test negativo, mis afirmaciones sobre lo injusta que es la vida...y él diciéndome que sólo me quiere a mi, a la que se comía el mundo y se lo ponía por "montera", a la experta en saltar "vallas", en levantarse si caía...


Ahora me centro en volver a lo de antes, en poner en pie el fuste de mi entereza, en volver a verlo todo como antes...Necesito afrontar esto, necesito afrontarlo junto a él, necesito encontrar el término medio, necesito dar paso a la esperanza...me necesito a mi misma otra vez.

martes, 17 de marzo de 2009

NUBES

En nuestro entorno el tema de tener hijos ha estado más relacionado con el hecho de ser padres porque había que serlo, que con el hecho de desear traer un hijo al mundo. En nuestro entorno los niños han venido por descuidos, patinazos e insensatez. Ha sido en el nuevo siglo, que los más jóvenes de la familia hemos elegido el momento. Y es en el siglo de las nuevas tecnologías, de enviar naves a otras galaxias, de encontrar cura a enfermedades mortales, de conectarte en segundos con tu primo de Camberra, en el que nosotros nos empezamos a sumir en la desesperación de que, algo tan sencillo como engendrar, nos va a suponer sangre, sudor y lágrimas...
La familia se interesa y nos llama y pregunta, que tal esta prueba, que tal la otra y los resultados, y qué dice el médico, y qué tal estáis... y todos nos piden lo mismo: paciencia. "No lo penséis, no os obsesionéis, estar tranquilos... venga quedamos y nos tomamos unas cañas, estáis un rato con mi hijo y se os van las ganas por un rato... te voy a presentar a una amiga que pasó por esto y al final salió... conozco a otra pareja que al final adoptó... "


Cuatro meses y medio para tener unos resultados; eso puede con el más pintado. La burocracia de esta comunidad, de nuestra "esperanza", impone unos plazos que no son asumibles, pero es que por otra parte está nuestra "burocracia mental" que nos impide tomarnos las noticias con la dosis de asimilación que necesitan; tan sólo tras cuatro improperios, tres voces, dos lágrimas y siete abrazos, aceptamos que es lo que nos ha tocado... "Haceros un seguro privado ..." Y es realmente bochornoso como la gente lo ha aceptado sin más. Tu nómina merma cada mes para pagar un servicio al que ¿no podemos tener un acceso mínimamente digno?... No lo entiendo y me revelo... "Estás nerviosa y así no vas a ningún lado, es lo que hay"... Pues lo que hay no me gusta y a lo mejor empezar a dar pataletas ayuda a los que vengan detrás...


Para rematar más, si cabe, nuestra circunstancia, en nuestro barrio ha habido un repunte de natalidad; todo son carros con bebés o mujeres embarazadas o padres que traen paquetes de pañales del hiper... o que nuestra sensibilidad hacia el tema hace que nos fijemos más en ellos... o que yo me fije en ellos.


Alguien dijo que prohibirnos algo es despertarnos el deseo, y en mi caso, no hay frase más acertada.

miércoles, 4 de marzo de 2009

ANTEPASADOS


Este fin de semana mi marido se ha reencontrado con sus antepasados, bueno, siendo explícitos, más bien se ha reencontrado con un trozo de mármol el que estaban escritos los nombres de sus bisabuelos y abuelo paternos. Para él ha sido algo emocionante, puesto que nunca había estado allí, eso ha sido lo más cerca que ha permanecido de la familia paterna de su padre.

Lo que sabe de ellos son cuatro historias de las que no se sabe que parte es la verdad y que parte es la añadida por cada uno que la ha ido contando. Mi marido no sabe si tiene rasgos físicos de alguno de ellos o no, si en el carácter puede tener algún parecido o si simplemente no se parece en absolutamente nada.

Pero la vida nunca deja de sorprenderte y este sábado con nosotros lo volvió a conseguir. Una señora de edad similar al padre de mi marido, con unas cuantas palabras como mediadoras, le reconoció, supo que mi marido era hijo de quien era y nieto del allí yacente. Los rasgos de la cara, los ojos, la tez morena...la señora no lo dudó ni un momento, él era el nieto de Ángel y bisnieto de Anselmo.

Lo que debió experimentar mi marido seguramente lo habré leído en alguna novela; la descripción detallada de su cara, la emoción de sus ojos, la melancolía de su sonrisa, el balbuceo que siguió a la conversación.

El sábado mi marido permaneció durante un breve instante junto a lo que para él son los grandes desconocidos de la historia de su familia, de su propia historia.

Al salir del cementerio nos prometimos el uno al otro que nuestro futuro hijo no tendrá que dejar pasar 30 años para que alguien, en un cementio de un pueblo perdido, le guíe, a través de lápidas, por la historia de su familia.

¿ Qué peso tendrán los genes de esta "familia fantasma" en la creación de nuestro hijo ? Resulta un poco desconcertante que tu hijo pueda parecerse al alguien del que nunca tendrás una foto, o un cuadro en el que poderte fijar, sólo la descripción de una vecina que todavía recuerda lo joven que era cuando falleció.

"La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente." François Mauriac

lunes, 2 de marzo de 2009

SUEÑOS




No me gustaría caer en la obsesión, ni tampoco parecer obsesionada. Quiero transmitir tranquilidad a la gente, quedarme embarazada es algo que sucederá cuando tenga que suceder y aunque, cuando nos dijeron que teníamos problemas, nadé en el abismo de no saber a qué atenerme, en la acutalidad ando más centrada en aceptar la realidad e intentar buscar soluciones, para que a corto o a largo, este contratiempo sea resuelto.




Esta noche he vuelto a soñar con la criatura. Esta vez era un niño de tez morena, con unos ojos grandes, llenos de una mirada serena y dulce. Era un niño robusto, con la piel más suave que he tocado en sueños y no llevaba más ropa que un pañal. Le he cogido, le he acunado, le he besado y con el sonido del despertador le he ido perdiendo, hasta que me he despertado y el niño se ha quedado en mi mundo onírico.




Llevamos tiempo "jugando quinielas" intentando adivinar como será nuestro hijo. Yo quiero que sea lo más parecido posible a su padre, tez morena, cara redonda, ojos grandes y negros y sonriza amplia y sincera; en cambio, el padre quiere que "la nena" sea lo más parecida posible a mi: tez clara, castaña, pecosilla, nariz pequeña, labios finos...Estoy convencida en que no daremos ni una y la criatura sacará rasgos de los abuelos que nosotros no esperábamos.




“El hombre es el más misterioso y el más desconcertante de los objetos descubiertos por la ciencia.” Ganivet