martes, 6 de julio de 2010

Mañana


Mañana un hombre con una bata blanca y una tarjeta identificativa colgada del bolsillo izquierdo de esa bata, me mirará a la cara y me dirá con cara complaciente, "pues todo parece que está bien, así que en un plazo máximo de tres meses, se te inseminará"... Estoy segura que cuando mi marido fantaseaba con la idea de ser padre, no pasaba por su cabeza la imagen de él, una habitación con una silla cubierta de gasas, un bote con tapa roja y un puñado de revistas con actrices que a día de hoy estarán camino de un geriátrico. Pobre. Y yo me quejo. Qué egoistas somos, a veces...

Supongo que mañana empieza la cuenta atrás. No obstante, no pienso cronometrar nada. Pienso dejarlo todo en manos de azar. Basta de cuentas, de ilusiones, de suposiciones; basta de cabreos. Lo que tenga que ser que sea. Se acabó.


Mañana empezaré a dejarme llevar, lo prometo.

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